miércoles, 6 de junio de 2012

EN LA RECTA FINAL

Reynaldo Mota Molina

Estamos en la recta final del proceso electoral que culminará el 1 de julio. A menos de un mes las cosas se calientan —como se esperaba— y se aglutinan circunstancias alrededor de los candidatos presidenciales. Algunas, aparentemente ajenas, pero que en el trasfondo tienen la intención de incidir negativamente en la intención del voto de los electores, principalmente de los “indecisos”, a quienes están dirigidos los sucesos.
El hasta hace unas semanas, imbatible puntero de las encuestas, Enrique Peña Nieto —antes del 11-M que nunca olvidarán los priistas… y muchos otros tampoco—, cabalgaba arrogante en caballo de hacienda pese al “moreirazo”, al gasto excesivo de sus campañas y otras “minucias”, pero surgió la chispa estudiantil de la UIA que encendió el movimiento #YoSoy132 y todo lo que está generando y, circunstancialmente, se da el arraigo del general en retiro Tomás Ángeles Dauahare, de quien se dice podría haber llegado a la titularidad de la Secretaría de la Defensa Nacional con Peña Nieto. El Departamento de Justicia de Estados Unidos elabora un expediente judicial en contra del exgobernador priista de Tamaulipas Tomás Yarrington Ruvalcaba, por delitos relacionados con narcotráfico y lavado de dinero. La PGR y la SIEDO dictan orden de presentación en contra de Yarrington y de otro exgobernador priista, Eugenio Hernández, por lavado de dinero, delincuencia organizada, fomento al narcotráfico y evasión fiscal. ¿Serán apertura de los famosos “expedientes negros” con que había amenazado el gobierno de Calderón?
Lloviéndole sobre mojado a Peña Nieto, que ha perdido hasta el modo de andar, dos puntales de su campaña, Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador general de su campaña y el encargado de recaudar fondos y enlace con las estructuras del PRI, respectivamente, son investigados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) por manejos financieros sospechosos.
Sobre Andrés Manuel López Obrador, que ha rebasado por la izquierda a Josefina Vázquez Mota, y se encuentra cada vez más cercano a Enrique Peña Nieto, se acrecienta la guerra sucia de desprestigio orquestada, según él, por Carlos Salinas de Gortari. Esta vez por un “charolazo” (recaudación de fondos privados) entre empresarios reunidos en casa de Luis Creel, primo del panista Santiago Creel, y divulgado profusamente por El Universal. López Obrador se ha apresurado a deslindarse del “pase de charola” y a rendir cuentas ante el IFE, pero la duda está sembrada como sucedió con lo del “peligro para México” en 2006.
Josefina, debilitada e insegura como siempre, declara que no tiene dinero “ni para publicidad” —¡lo que es inaudito tratándose de la candidata oficial del gobierno panista, rodeada además de la gente de Calderón!—. ¿Será que prepara la graciosa huída?
Al menos se disculpó con la Universidad Iberoamericana por su dicho: “nadie es perfecto”, precisamente por haber estudiado en dicha universidad, y pidió perdón a las víctimas de la “guerra” de Calderón: “Yo sí pido perdón, y pido disculpas por cualquier omisión que se haya dado en nuestros gobiernos”. Suena a un simple lavado de conciencia.

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