miércoles, 25 de mayo de 2011

LOS DAÑOS COLATERALES

Reynaldo Mota Molina



¿Qué grados de inconsciencia y de insensibilidad puede alcanzar la mente humana como para cometer los actos más atroces y despiadados en contra de otro ser humano? ¿Cómo se llega a tales acciones de deshumanización como las que nos enteramos todos los días atribuidas al crimen organizado pero que también, imperdonablemente, cometen las fuerzas armadas en contra de la población civil? Baste recordar el caso de la anciana de Zongolica, Veracruz, brutalmente violada por militares hace algunos años y muerta en consecuencia.


Verdadero daño colateral de la “guerra” estúpida de Felipe Calderón Hinojosa dizque contra el narcotráfico, es el prohijamiento de una violencia irracional e incontenible que crece cada día sin que logre mover la conciencia ni la voluntad de Calderón para retirar el Ejército de las calles y mediante un plan aguzado disminuir los excesos repulsivos.


El desarrollo de la estúpida “guerra” ha engarzado elementos nocivos que si bien ya existían, no tenían la connotación bestial que hoy son una amenaza para la población de muchas ciudades de la República mexicana y para la población flotante de los migrantes que, también irracionalmente, persisten en el “sueño americano” y se adentran en nuestro país a sabiendas de los peligros que los acechan.


Con 40 mil muertos —hombres, mujeres, niños y ancianos— a cuestas de Felipe Calderón, masacrados con saña inaudita, mutilados o desechos en ácido, resulta un desafío a la capacidad de asombro enterarse de que la mayoría de los cadáveres hallados en San Fernando, Tamaulipas, a fines de abril pasado, fueron ultimados a golpes con elementos contundentes —más de 130, de 183 a esa fecha— entre ellos 20 correspondían a mujeres entre 25 y 40 años edad. El 80 por ciento presentaba huellas de tortura que les provocaron fracturas expuestas y craneoencefálicas, de acuerdo al resultado de las necropsias y los peritajes practicados para identificación genética.


Puede entenderse que el mensaje de los criminales es demostrar quién tiene realmente el poder en esta estúpida “guerra”; puede entenderse que se trata de sembrar el terror entre la población para tenerla a merced del crimen organizado; puede entenderse que quienes se niegan a colaborar son, simplemente, ejecutados. Lo que resulta incomprensible es cómo trabaja el cerebro de quienes realizan tales ejecuciones y de quienes las ordenan y más incomprensible resulta la tozudez de Felipe Calderón de continuar con más armas y más violencia “su guerra” estúpida, que el narco responde con más armas y más violencia mientras la gente ajena al conflicto queda en medio, inerme.


Todo está podrido en el gobierno calderonista, todo supura. El Instituto Nacional de Migración (INM) es un nido de ratas donde se venden como esclavos —en pleno siglo XXI— los migrantes provenientes de Centro y Sud América a los grupos criminales. Todo el mundo lo sabe desde hace años aunque nunca con la magnitud ni el destino de ahora.


El tráfico humano de asiáticos, africanos (2 mil 329 en 2010) y de otras nacionalidades también está en auge desde hace dos años porque significa gran negocio para el gobierno corrupto.


En el reciente decomiso de indocumentados en dos tráileres se encontraban 410 guatemaltecos, 47 salvadoreños, 32 ecuatorianos, 1 hondureño, 1 dominicano, 3 chinos, 1 japonés, 12 hindúes y 6 nepaleses: 513 en total de los cuales 32 eran mujeres y 4 menores.


Otra faceta del fabuloso negocio es el llamado contrabando humano “Vip” –fuente de ingresos para los cárteles mexicanos, según la ONU– que tiene paso libre en las aduanas de México y genera ganancias de 90 mil dólares por indocumentado, principalmente asiáticos, según investigación de Ana Lilia Pérez del semanario virtual Contralínea. Dice el reporte 228: La colusión entre autoridades y funcionarios migratorios convirtieron a México en trampolín de redes internacionales del tráfico humano más costoso del mundo: transporte aéreo, lujosos hoteles y restaurantes gourmet. Para las organizaciones criminales de tráfico de indocumentados “Vip”, los cárteles mexicanos ofrecen sus servicios como “outsourcing” directamente o a través de funcionarios públicos incluidos en sus nóminas de los cárteles.


Así está el país.





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