viernes, 6 de mayo de 2011

LA “GUERRA” QUE VIENE

Reynaldo Mota Molina


El hallazgo de las llamadas “narcofosas” en Tamaulipas y en otros estados de la República mexicana deja al descubierto otro ángulo del terrible drama que viven miles —sí, miles— de familias a quienes ha alcanzado en forma directa el horror de esta estúpida guerra de Felipe Calderón Hinojosa; familias que evitaban acudir a las autoridades a denunciar la desaparición de hijos, esposos, hermanos, parientes o amigos —hombres y mujeres— por desconfianza y temor, sabedoras de que nadie haría nada por localizar a sus familiares y sólo les esquilmarían los pocos o nulos recursos de que disponían y preferían acudir personalmente a buscarlos en un peregrinar a hospitales, morgues y cárceles. Sólo quienes viven una tragedia de esta naturaleza conocen su dimensión exacta.


Así acudieron a los Servicios Médicos Forenses (Semefo), que no se daban abasto por la cantidad de cadáveres encontrados y el grado de descomposición que presentaban, con la esperanza que entre ellos se encontrara la persona buscada, proporcionando su ADN para cotejarlo con el de los despojos, aumentando el drama familiar, y más cuando se hizo necesario enviar los cadáveres en tráiler a la ciudad de México en auxilio de dicha tarea. A la identificación de restos humanos han acudido familias de diversos estados de la República y de otros países latinoamericanos, parientes de inmigrantes que intentaban llegar al “sueño americano” y quedaron atrapados en la “guerra” estúpida.


Suman cientos los muertos encontrados hasta ahora en dichas fosas, pero un exsicario del cártel de Juárez informó al periodista estadounidense Charles Bowden, en una serie de entrevistas, que “en la frontera norte de México hay cientos de narcofosas con miles de cuerpos dentro”, lo cual debe ser macabramente cierto porque, ¿dónde está la mayoría de los 40 mil muertos y los que siguen desapareciendo todos los días?


Pero Felipe Calderón quiere más, según se desprende de la iniciativa presentada para reformar la Ley de Seguridad Nacional que intenta otorgar al Ejecutivo facultades discrecionales para el uso de la fuerza militar “para enfrentar riesgos de seguridad nacional” y cuando un conflicto social o poselectoral “se salga de control”. Esta iniciativa impulsada por el PAN y una fracción del PRI afín a Enrique Peña Nieto, con miras al 2012, fue negociada con el propio Felipe Calderón y Guillermo Galván Galván, secretario de la Defensa Nacional (Sedena) y avalada por el Senado, para otorgar al Ejército facultades por encima de las establecidas en la Constitución mexicana que facilitan su avance hacia un Estado totalitario y lo habilitan para ir en contra de movimientos sociales, electorales o laborales, que parece ser el sueño dorado de Calderón.


Por lo visto este es el quid del asunto, aunque por ahora la reforma quedó pendiente porque se terminó el periodo ordinario de sesiones. Los diputados tuvieron “tanto” trabajo que no lo terminaron...


Por otra parte, Calderón se prepara para la inminente sucesión presidencial, que también será inútilmente cruenta, abriendo un tercer frente: Con Marisela Morales Ibáñez como ariete en la Procuraduría General de la República (PGR), con su negro historial en el Ministerio Público Federal; Genaro García Luna en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), con su probado “desarrollo” en la seguridad pública nacional; y el próximo arribo del expriísta Miguel Ángel Yunes Linares al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) —convertido en centro de espionaje del Ejecutivo desde los tiempos de Fox—, integrará un equipo destinado al espionaje, persecución, chantaje y terror. Bueno, el chantaje ya empezó con la amenaza de hacer públicos los expedientes “negros” de gobernadores priístas con “actividades ilícitas”, integrados ex profeso por la PGR, si no eran aprobados los cambios propuestos en la mencionada reforma de la Ley de Seguridad Nacional.


¿Qué efectos tendrá en la marcha silenciosa por la paz y la justicia del domingo 8 de mayo y en la firma del Pacto por la Paz y la Reconstrucción del País que será suscrito en Ciudad Juárez por organizaciones civiles? Muy pronto lo sabremos; pues no se trata de una marcha más en demanda de seguridad, sino que forma parte de un movimiento nacional que quiere participar en la reconstrucción del país. ¿Es tan difícil de entender?


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