martes, 19 de octubre de 2010

REFERENCIA OBLIGADA

Reynaldo Mota Molina

El salvamento de los 33 mineros chilenos del yacimiento San José en Atacama, república de Chile, es referencia obligada con lo sucedido en la minera México de Pasta de Conchos, Coahuila, por más que algunos corifeos del gobierno de Felipe Calderón se desgañiten en asegurar que son situaciones incomparables: Que si aquella es una mina de materiales sólidos como el cobre y ésta de materias frágiles como el carbón, rodeado de elementos gaseosos; que si aquel fue un derrumbe y ésta una explosión; que si en fin, todas las evasivas posibles con tal zafarse la responsabilidad del rescate de 63 vidas humanas.

La cuestión está en la ACTITUD humana, política y empresarial. En Chile, como ya es sabido, la actitud del presidente Sebastián Piñera fue determinante: “Sálvenlos al costo que sea”, fue la orden contundente y todo giró en torno a ese eje. Así se diseñó la estrategia, la ingeniería y todo lo concerniente para preservar la vida, en primer lugar, de los mineros atrapados a casi 700 metros de la superficie y mantenerlos así durante los más de dos meses que se preveían para el rescate a partir del 5 de agosto en que ocurrió el derrumbe.

A esta actitud humana se unió la política, la empresarial y la social en una respuesta nacional solidaria que mantuvo la fe, la esperanza y la confianza en autoridades, técnicos y empresarios hasta que salió el último hombre sano y salvo. ¿El costo?, el costo fue de 20 millones de dólares que serán ampliamente recuperados por el impacto mundial del rescate en divisas, comercialización del mineral, prestigio político y empresarial, etcétera, como ya empezó a verse.

En México, el reverso de la medalla, ¡qué vergüenza! A los dos días de ocurrido el desastre en febrero de 2006 a 150 metros de profundidad, el entonces secretario de Trabajo, Francisco Javier Salazar, hoy diputado federal del PAN, consultó con el presidente en ese momento, Vicente Fox, y determinó con su anuencia —así lo dice—, que los 63 mineros estaban muertos a causa de la explosión y no se podía hacer nada ni siquiera para recuperar los cadáveres porque éstos habían desaparecido —sin embargo, dos cadáveres se recuperaron sin quemaduras y con signos de muerte por asfixia—. Asegura que Fox le dijo: inventa algo; mete a la cárcel a algunos inocentes para distraer la atención pública…

Esta es una actitud criminal desde el presidente, que desató una ola de encubrimientos, complicidades e impunidad entre autoridades, empresarios y políticos envueltos en una red de corrupción, que para acallar el reclamo de los familiares de los mineros muertos de rescatar por lo menos sus restos para darles cristiana sepultura, terminaron por sellar la mina y enredar y confrontar al sindicato minero, quedando todo en la sospecha, la desconfianza y la indignación.

Mientras tanto los responsables, empresarios y autoridades, todos, siguen impunes cobijados bajo el ala protectora del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

¡Qué poca… vergüenza!
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