miércoles, 12 de agosto de 2015

¿MERECEMOS EL GOBIERNO QUE TENEMOS?

Reynaldo Mota Molina

Mucho se ha dicho sobre que “los pueblos tienen el gobierno que se merecen”; de ser así, valdría la pena revisar qué es lo que hemos hecho tan mal, como sociedad, para estar en las condiciones tan lamentables en que nos encontramos gracias a los malos gobiernos que hemos permitido por complicidad e indolencia, tal vez esta es la clave para resumirlo en sólo dos palabras, pero queremos ir un poco más adelante.

Debemos buscar la manera de salir del peor atolladero que hayamos tenido en la época moderna mediante la participación ciudadana efectiva, exigiendo al gobierno el reencauzamiento de las políticas públicas que tanto daño están causando. Sabemos que la pobreza ha crecido en el país y la desigualdad socioeconómica es brutalmente abismal debido a la corrupción y a la impunidad desde el gobierno, y esperamos que la mayoría de los mexicanos estarán conscientes de la gran crisis de crisis que estamos viviendo: ingreso, seguridad, educación, salud, vivienda, alimentación y mil cosas más, cada una en su propia crisis.


La ONG, OXFAM MÉXICO, acaba de publicar su informe OMX2015, “Desigualdad Extrema” y propone “Un Programa para Combatir la Desigualdad y la Agenda para el Futuro” del que extraemos una breve síntesis. El acceso por Internet a dicho informe es: http://es.scribd.com/doc/269542290/DesigualdadExtrema-InformeOMX2015

DESIGUALDAD EXTREMA EN MÉXICO. CONCENTRACIÓN DEL PODER ECONÓMICO Y POLÍTICO.

En general, sabemos cómo se puede reducir la desigualdad en una economía. Otros países ya lo han hecho en el pasado. Los instrumentos son tan conocidos que se sabe cuáles han funcionado y cuáles no. Algunas de las propuestas de política que se mencionan más adelante nunca se han discutido seriamente en México, quizá porque nunca hemos discutido seriamente el problema de la desigualdad. Algunas de estas propuestas se enunciaron vagamente y en medida tal se desecharon; como si se tratara de recomendaciones extrañas, demagógicas o incluso arbitrarias o expropiatorias. No se consideró que de hecho, son políticas muy comunes en muchas partes del mundo, y que así se han alcanzado menores niveles de desigualdad, así como mayor desarrollo económico.

El Estado ha de asegurar que sus ciudadanos, por el simple hecho de serlo, accedan a un mínimo de derechos sociales, los cuales deberán garantizarse desde el inicio hasta el final de la vida. ¿Qué significa esto?: Acceso a educación de buena calidad y en instalaciones que cuenten con la infraestructura adecuada; acceso a la salud desde la infancia hasta la vejez, también en instalaciones adecuadas y con garantía de abasto de medicamentos y acceso a servicios hospitalarios mínimos; derecho a una alimentación suficiente y nutritiva, etcétera.

En la política salarial, de la misma manera debería realizarse una reforma laboral que rebalancee el poder de negociación entre trabajadores y patrones. Esto puede implicar mejoras en los mecanismos de representación sindical, pero también la eliminación de obstáculos político-administrativos que actualmente contribuyen a representaciones sindicales ficticias. Esta política puede contribuir de manera indirecta a mejorar la capacidad de negociación de los trabajadores y no sólo eso; podría eventualmente contribuir a revertir las tendencias observadas en la distribución funcional del ingreso.

Sólo informándote adecuadamente podrás tener elementos firmes para exigir la justicia social y económica a que tienes derecho —lástima de las palabras tan trilladas—, pero es una realidad que dicho informe desmenuza con el criterio de los derechos humanos y, éstos, son irrenunciables. Por eso te sugiero ver el informe completo. Está en ti tomarlo o dejarlo… Depende del gobierno que quieras merecer.

Para ampliar imagen dar clic en ella.










No hay comentarios:

Publicar un comentario