miércoles, 15 de julio de 2015

BLOQUEOS EN INTERNET

Reynaldo Mota Molina


Los grandes distractores de la atención pública que utiliza el gobierno de Enrique Peña Nieto para encubrir las acciones de su mala administración han perdido eficacia, concediendo que alguna vez la hayan tenido. Son grotescos, mal hechos, diseñados para estúpidos por otros más estúpidos y dejan al descubierto la pretendida engañifa. La nueva fuga de Joaquín Chapo Guzmán lo confirma. A nadie sorprende este suceso, es más, se esperaba que ocurriera en cualquier momento y así es, justo cuando el cáncer que padece Peña Nieto se hace inocultable y hasta predecible que no llegue al final del sexenio; así lo considera mucha gente y empieza a extenderse la creencia.

Pero al gobierno peñista no le conviene que esto se extienda más y había que dar un vuelco… ¿Qué pasaría con los fabulosos negocios de la reforma energética, de las telecomunicaciones, del nuevo aeropuerto, y todos los demás? ¿Quién invertiría en un país que no tiene bien definido qué hacer si faltare el presidente a fin de evitar conflictos de poder y problemas de ingobernabilidad? Las grandes ganancias en los negocios es lo único que le importa. Como los políticos se creen semidioses piensan que son inmortales y son incapaces de prever debidamente una contingencia de esta naturaleza.

Pero tampoco dan paso sin huarache: La liberación de Rafael Caro Quintero en 2013 se negoció cuando las reformas estructurales se encontraban en proceso y había que allanarles el camino distrayendo a la gente para que no protestara; otro distractor fue la recaptura del Chapo Guzmán en 2014, previa a la promulgación de las mencionadas reformas estructurales, y había que dar confianza a los inversionistas extranjeros, dueños del poder económico, para que creyeran en la capacidad del gobierno mexicano.

Todo esto es y ha sido un teatro o mejor dicho, una telenovela de mala calidad a la manera de Televisa, pero envuelta en miles de millones de dólares seguramente, al menos esta es la creencia popular, pero además, justo cuando Peña Nieto se encuentra en Francia disfrutando su viaje majestuoso acompañado de una corte que seguramente envidian los países imperiales, así parecerá inocente de toda sospecha… que no lo libera de su responsabilidad.

¿Quién puede creer verdaderamente que la instalación de tamaña tubería, por donde según el gobierno peñista escapó el Chapo, paralela al centro penitenciario de máxima seguridad, fuera casual y desprovista de toda medida de seguridad, así como la reciente construcción del edificio por donde salió? De veras que son estúpidos quienes le diseñan los escenarios a cargo de los bolsillos de usted y los míos, y si éstas son obras privadas... peor aún.


Tampoco lo liberan de su responsabilidad las masacres de civiles —delincuentes o no— a manos de las fuerzas armadas. “Mátenlos en caliente” solía decir el dictador Porfirio Díaz para eliminar a quienes se oponían a su régimen hace más de un siglo. “Mátenlos como perros”, instruían policías federales en enero pasado para abatir un grupo de autodefensas en Apatzingán que mantenían un plantón de protesta por falta de pago de sus servicios. El Ejército también intervino. En Tanhuato-Ecuandureo, Michoacán, hubo 42 civiles abatidos, presuntos delincuentes, por policías federales más un miembro de esta corporación. En Tlatlaya, Estado de México, hubo orden militar para abatir delincuentes —civiles— en la noche; “no que muy machitos”, les decían los militares a los sometidos “y les daban un balazo”, según una testigo ocular.

Y para colmo, está bloqueada en Internet la información relativa a la nueva fuga del Chapo Guzmán y la relacionada con la orden militar del caso Tlatlaya. Para eso sí es bueno el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Para ampliar imagen dar clic en ella.





No hay comentarios:

Publicar un comentario