lunes, 29 de noviembre de 2010

CUENTAS CLARAS

Reynaldo Mota Molina

Poco se ha precisado acerca del despilfarro que ha significado la “celebración” del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución por parte del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa que se efectúa en medio de la tremenda crisis económica que vive la mayoría de los mexicanos pero que el gobierno trata de ocultar como información reservada del Banco del Ejército, fiduciario del Bicentenario, por doce años, como si tratara de un asunto que pone en riesgo la seguridad nacional.

Sin embargo, gracias a la investigación especial del periodista José Víctor Rodríguez Nájera de Noticias MVS se pudo conocer, a través del noticiario de Carmen Aristegui, la realidad de los ingresos y egresos de los fastuosos festejos consistentes en encuentros culturales, presentaciones en el Zócalo de la ciudad de México, luces, sonido, espectacularidad para el entretenimiento efímero.

En noviembre de 2007 el gobierno calderonista inició el Fideicomiso Bicentenario, ex profeso para dichas “celebraciones”, con 50 millones de pesos y recaudó hasta el 30 de septiembre pasado 8 mil 158 millones de pesos (mp), con un rendimiento de 298 mp.

Según la información oficial el costo de las “celebraciones” fue de 2 mil 971 mp. pero la realidad es que se gastaron 4 mil 393 mp. según consta en documentación oficial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP); la diferencia entre ambas cantidades, es decir, 1 mil 421 mp. se gastó tan sólo en los 45 días previos a la noche del 15 de septiembre sin que el gobierno de Felipe Calderón haya informado nada al respecto.

Al 30 de octubre pasado quedaban disponibles, por tanto, 3 mil 765 mp. que ante la opacidad con que se ha manejado este fondo y las mentiras del gobierno federal nadie conoce su destino.

El resultado del gasto es lamentable, excesivo, opaco y malo en términos generales, coinciden en reconocer diversos analistas como Sergio Aguayo del Colegio de México.
Para muestra, algunos otros datos:

A Instantia Productions, especialista en la organización de espectáculos para olimpiadas, se le pagaron 580 millones de pesos por logística de la danza, música y espectáculos públicos. En dichos eventos del desfile del 15 de septiembre participaron 7 mil VOLUNTARIOS de todo el país, de los 73 mil 124 que se inscribieron en la convocatoria “Yo sí me apunto” de Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública y último comisionado de los festejos.

A la empresa francesa de talento extranjero Royal de Lux, encargada de las marionetas gigantes que se presentan en Guadalajara, Jalisco, con motivo de las mencionadas “celebraciones”, se pagaron 88 millones 667 mil 360 pesos además de su traslado a México, 3 mil 500 cuartos de hotel, flete internacional marítimo de 30 toneladas de equipo vía Veracruz-México-Guadalajara, traslados, hospedajes, 35 mil raciones de alimentos aproximadamente, desde el pasado mes de abril en que iniciaron los trabajos de construcción de escenarios, armando de marionetas, ensayos, puestas en escena y demás actividades inherentes.

Felipe Calderón Hinojosa en mayo de este año ofreció su palabra de que los recursos del Bicentenario serían transparentes, sin embargo, esta información se obtuvo por otros medios, con colaboradores, y no a través de los organismos de transparencia que no proporcionan la información o las solicitudes respectivas están pendientes de respuesta, pero todos tenemos derecho a conocer cuánto ha costado todo esto a los mexicanos, que somos quienes lo pagamos.

Y el remanente de 3 mil 765 millones de pesos, ¿en dónde está? ¿Dónde quedó la bolita…?
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lunes, 22 de noviembre de 2010

RESACA “BICENTENARIO”

Reynaldo Mota Molina

Pasados los “festejos” que debieron ser conmemoraciones de dos sucesos trascendentales de la vida nacional —la Independencia y la Revolución— para reflexionar sobre los motivos, los eventos mismos en su desarrollo y las consecuencias, pero sobre todo, sobre las experiencias de estos para rectificar y definir rumbos de la nación mexicana a doscientos y cien años de distancia respectivamente, aún se conserva la polémica de si teníamos o no algo qué “celebrar” por ellos.

La oportunidad de profundizar sobre estos temas involucrando a la gente para tratar de entender dichos fenómenos, aprender de sus enseñanzas y visualizar alternativas de nuevos derroteros para la conducción del país que redundara en una mejor calidad de vida de la ciudadanía en general, se perdió en la banalidad y el despilfarro del gobierno calderonista que no supo, ni quiso, ni pudo afrontar ambos poderosos acontecimientos, que más para mal que para bien le correspondió enfrentar, y se salió por la tangente más fácil y costosa: el “show”, ante el regocijo popular.

Si se trata de la Independencia que encabezó el cura Miguel Hidalgo y Costilla bajo el plan revolucionario del doctor Manuel Iturriaga de Querétaro, que consistía básicamente en propagar la inconformidad con los españoles y rechazar la idea de que la Nueva España quedara sometida a los franceses —ante la reciente invasión napoleónica de España—, el gobierno sería ejercido a nombre de Fernando XII por una asamblea de representantes. Descubierta la conjura, la mañana del 16 de septiembre de 1810 Hidalgo hizo tocar el esquilón de la parroquia de Dolores, Guanajuato, y desde el pórtico se dirigió a la multitud en estos términos: “Este movimiento tiene por objeto quitar el mando a los europeos…, que se han entregado a los franceses y quieren que corramos la misma suerte, lo cual no debemos consentir jamás. ¡Viva la Independencia! ¡Viva la América! ¡Muera el mal gobierno!”

Sobre la figura de don Miguel Hidalgo se han tejido —sobre todo con motivo del “festejo” del Bicentenario— mil y una versiones acerca de su conducta como sacerdote de la Iglesia católica, más para desprestigiarlo —quién sabe con qué fines— que para conocer la verdad de los hechos que constan en algunos libros de historia que no ocultan los haberes y deberes del cura insurrecto.

Si se trata de la Revolución, es mucho más compleja, y los próceres y los caudillos por lo general son igualmente desprestigiados o disminuidos en sus virtudes por los conservadores de la derecha incrustados en el gobierno, en la clase política, en la clase empresarial y en el clero. Sin embargo no es un hecho aislado o desconectado de la guerra de Independencia, que por las vicisitudes ocurridas durante los primeros cien años, no logró traer paz ni justicia, pero sí librarnos de las intervenciones francesas y americanas…, bueno… Tampoco acabar con el mal gobierno; sólo cambió de manos.

Tanto la “bola” que se encendió en Cananea, Sonora, como la Revolución que incendió al país perseguían la justicia social como fin primordial ante el hartazgo del sometimiento y la injusticia popular. El costo fue de más de un millón de muertos.Cierto es que se obtuvieron reivindicaciones importantes, como dicen algunos: la seguridad social —aunque ande ahora de patas arriba—, la educación pública —más bien, pseudoeducación—, cierto desarrollo económico y social —que hoy está en picada—, en fin, estamos de acuerdo con estos ejemplos pero con dichas salvedades.

Con esta perspectiva concluimos, sin escatimar virtudes ni defectos, que después de doscientos años de Independencia de España, a causa precisamente de los malos gobiernos, seguimos siendo dependientes no solamente de España sino de Estados Unidos, de otros países de Asia y Europa y de los organismos económicos mundiales a los que los gobiernos de México y particularmente los panistas de Fox y Calderón —y más señaladamente este último— se han sometido vilmente comprometiendo la economía, la riqueza natural, el territorio y el futuro de México con sus ciento y pico de millones de habitantes a cambio de las prebendas exclusivas de las élites política, empresarial y eclesiástica.

Esto enlaza la injusticia económica y social que priva en nuestro país desde hace mucho más de cien años de la Revolución —lo mismo que el hartazgo—. Sin embargo, reconocemos las “buenas intenciones” —intereses políticos de por medio— de la expropiación petrolera, el reparto agrario, el desarrollo económico y social de los años 1946-1958 y el funcionamiento aceptable de las instituciones gubernamentales hasta entonces, productos o reivindicaciones de la Revolución mexicana.

Con el gobierno de Adolfo López Mateos (1952-58) terminó el proceso revolucionario. Gustavo Díaz Ordaz, que lo sucedió, truncó el proceso estabilizador que tenía buenos resultados para la población en términos generales y a partir de Luis Echeverría Álvarez sobrevino la debacle social, política y económica; la impunidad y la corrupción, que nunca han abandonado al país desde que fueron instauradas por los españoles durante la conquista y la Colonia y que los gobiernos panistas han llevado hasta el infinito y más allá…

El PRI capitalizó la Revolución desde sus ancestros hasta hoy en día; la institucionalizó y la esgrimió para sus estrategias y beneficios partidistas sin que ya nada tenga que ver con aquella premisa de justicia social y económica para la población. El PAN busca recovecos dónde acomodarse en la “revolución de Madero” porque dice que es su esencia…, tal vez por la cuestión de las familias adineradas, pero nada más.

Después de esta pincelada de reflexión sobre si teníamos o no algo qué celebrar con motivo del Bicentenario y del Centenario, vemos que francamente hoy, no tenemos nada qué celebrar… “Hubo un tiempo que hubo, y luego ya no hubo más…” dice la canción de Mono Blanco, porque sobre todo a partir de Carlos Salinas de Gortari hasta Felipe Calderón Hinojosa, todas las calamidades que HOY vive México y que ya no hay espacio para repetir, tienen postrado, empobrecido, amenazado, dividido y sin futuro al pueblo mexicano y son responsabilidades directas de sus gobiernos.
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domingo, 14 de noviembre de 2010

CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA

Reynaldo Mota Molina

Los gobiernos panistas —Fox y Calderón— han hecho y siguen haciendo todo lo posible por diluir el poco espíritu de identidad nacional que queda en el pueblo mexicano a causa de la socavación de los valores que éstos y los gobiernos priístas han hecho sobre los que en alguna época fueron motivo de verdadero orgullo de ser mexicano. Si la conmemoración —¡festejo! le llamó la frivolidad panista— del Bicentenario de la Independencia de México fue “flor” de un día, o más bien de una noche, la del 15 de septiembre, sólo para justificar el despilfarro de más de 3 mil millones de pesos cuyo gasto permanecerá oculto durante 12 años por el Banco del Ejército (Banjército), fiduciario de dicha celebración, que fue un “show” montado por la empresa extranjera Instantia Productions, propiedad de Marco Balich y Ric Brich, especialistas en la organización de espectáculos para olimpiadas y al cual el simple mortal tuvo que conformarse con ver en las pantallas televisivas chicas o grandes porque todos los lugares del zócalo capitalino estuvieron reservados exclusivamente para empleados de confianza del gobierno panista, funcionarios e invitados especiales cuyo acceso estuvo férreamente controlado…

Bueno, a lo que vamos es a la conmemoración, digo, “celebración” del Centenario de la Revolución mexicana que, para empezar, fríamente calculada fue cambiada de fecha. Resulta que en lugar de ser el 20 de noviembre —como sucedió hace 100 años—, ahora es el día 15 con la carnada de un atractivo “puente” laboral, al que la burocracia está tan acostumbrada, para que el ciudadano común se distraiga y ni se acuerde que hace un siglo un puñado de hombres bien intencionados iniciaron un movimiento revolucionario con el ideal de lograr justicia social y equidad en la riqueza económica.

Envueltos en pañales de seda los panistas nacieron en contra de las reformas liberales de Lázaro Cárdenas, o sea, la contrarrevolución. En el primer Consejo Nacional del PAN estuvieron tres miembros de las huestes del usurpador Victoriano Huerta —tal vez de ahí proviene el gran monumento disfrazado del traidor Benjamín Argumedo—. La Escuela Libre de Derecho, de donde es egresado Felipe Calderón, es de origen porfirista.

Con estos antecedentes, la estrechez —por no decir nula— visión de Estado de Calderón, la incapacidad, su aversión al pueblo mexicano, la irresponsabilidad, indolencia y la corrupción de su gobierno ¿cómo puede concebir una conmemoración digna de los hombres y mujeres que ofrendaron su vida por un país mejor y plantear, siquiera, la posibilidad de un plan de desarrollo integral?

¡Vamos!, si no le importa llevar en su cuenta 30 mil muertes violentas por manos impunes bañadas de sangre…
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XXI FIESTA ANUAL DEL HUAPANGO


ENCUENTRO DE LAS HUASTECAS


26, 27 y 28 de noviembre, 2010.


AMATLAN, VERACRUZ


¡ALLÁ NOS VEMOS!

martes, 9 de noviembre de 2010

LOS JÓVENES EN MÉXICO

Reynaldo Mota Molina

En los últimos días, semanas, meses y años nos enteramos por distintos medios que cualquier número de jóvenes son asesinados en Ciudad Juárez, Matamoros, Tijuana, Monterrey, Morelia, Acapulco, la ciudad de México, en cualquier parte del país, por comandos armados con calibres de alto poder y trajes camuflados, de tal modo que se ignora si eran sicarios de los cárteles de la droga o fuerzas del orden del gobierno federal. Jóvenes mueren también en los enfrentamientos entre éstas y el crimen organizado, en los retenes y en el fuego cruzado entre unos y otros.

De cualquier lado las víctimas y los victimarios son en su gran mayoría jóvenes, incluso adolescentes, que mueren impunemente en esta guerra estúpida de Felipe Calderón porque no hay autoridad alguna en México que castigue a nadie debido al contubernio que existe en todos los niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, y la delincuencia organizada. Ahí está el caso —para muestra— de la exprocuradora de Justicia del estado de Chihuahua, Patricia González Rodríguez y todos los involucrados.

Los jóvenes y los menores se ven arrastrados por esta vorágine a cualquiera de las vertientes porque prácticamente no hay alternativas para ellos. El sistema de gobierno en nuestro país está diseñado desde hace mucho tiempo para limitar la educación de calidad en todos los niveles, desde la Primaria hasta la Universidad, y no existen planes de desarrollo específicos, coordinados y organizados, en los que los jóvenes tengan oportunidad de desarrollarse integralmente y los prevenga de los efectos nocivos: la migración, las drogas, el alcoholismo, la depresión, la delincuencia y la muerte temprana.

¿Cómo rescatarlos? Mediante la educación, la ciencia y la tecnología, según la opinión de los expertos. Ese es el camino probado. Alemania, Corea del Sur y Japón hallaron de ese modo la prosperidad tras la devastación de la guerra. Pese a contar con escasos recursos naturales, desarrollaron industrias pioneras en sus diferentes ramos y hoy gozan de un nivel de vida muy superior al mexicano. China, India y Brasil se han situado como potencias emergentes porque usaron sus recursos naturales y su mano de obra barata no para vivir por siempre de la venta de materia prima o de la maquila, sino para invertir en técnicos y científicos que hoy les han permitido desarrollar su propia e incipiente economía del conocimiento.

¿Qué tienen los jóvenes de aquellos países que no tengan los jóvenes mexicanos? ¡Ah! Es cierto, su gobierno…
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A LA MEMORIA DE HEIDI CHEMIN BÄSSLER

Reynaldo Mota Molina
Antropóloga e Investigadora Social, nacida en Ulm Danubio, Alemania, Heidi llegó a la región Xi’ui o Pame en 1972 con la intención de realizar un doctorado en Antropología sobre esta etnia. Era la época en que la existencia de dicho grupo era prácticamente desconocida en el mundo; su fascinación fue tal que cohabitó con la zona de la pamería durante algo más de 34 años y se convirtió en gestora de infinidad de beneficios y servicios para la población Pame que todavía hoy disfruta.

Entre algunos de estos beneficios se encuentra la introducción de agua potable, baños y lavaderos en Vicente Guerrero, Rayón y Santa Catarina; primer camino de terracería a Santa María Acapulco por Encinillas; Registro del Templo de Santa María de la Asunción; Construcción de escuelas, clínicas Conasupo-Imss; Primeros albergues para indígenas en Ciudad de Maíz, Alquines, La Palma, Tamasopo; Formación de maestros bilingües; Provisión de médicos y medicinas; Becas para alumnos pames de educación primaria; Juguetes y utensilios de cocina, materiales para construcción, apoyos económico, educativo, recreativo, etcétera; Formación de promotores bilingües y culturales; Establecimiento de talleres de artesanías de fibras de palma, junco, sotol y de madera, habiendo logrado compenetrarse, como nadie, al mundo autóctono Pame, que es celosamente guardado.

Entre otros importantes estudios publicó el libro “Los Pames septentrionales de San Luis Potosí” y algunas otras publicaciones y artículos como “Sobrevivencias precortesianas en las creencias de los pames del norte”, “La Fête des Morts chez les Pames Septentrionaux de San Luis Potosí, Mexique”, “Los Pames, Baluartes de la Resistencia Indígena en Querétaro”, “Los indígenas pames de Querétaro”. Las Capillas Oratorio Otomíes de San Miguel Tolimán, Recetario pame de San Luis Potosí y Querétaro –Cocina Indígena y Popular; guiones radiofónicos sobre los pames de Querétaro y de San Luis Potosí.

A su partida, Heidi quiso que sus cenizas fueran depositadas en el panteón de Santa María Acapulco; fueron acompañadas por la población y en emotivo acto las señoras pasaban, una a una, a despedirse conforme al ritual Pame y a mostrar su pesar a “Nnam’Chemina”, como cariñosamente le llamaban.